El Hospital San Juan de Dios significa mucho para los bogotanos, pues fue el primer centro médico en el país que aceptó pacientes, independientemente de si contaban o no con dinero.
Este hospital llegó a ser de primer nivel, competía por ser el mejor de Latinoamérica y, además, fue el primero en contar con un pabellón para quemados y en tener unidad de cirugía plástica.