Jesús estaba hablando con sus discípulos, en cuanto a la importancia del perdón. Cuando comenzaron finalmente a comprender cuán importante es para Dios que nosotros perdonemos a aquellos que nos han hecho mal, los discípulos le dijeron: “Señor, auméntanos la fe”. Ellos reconocieron que no podían perdonar, así como Jesús les estaba pidiendo. La tendencia natural es buscar venganza. Su respuesta abrió la puerta para que Jesús les hablara acerca del don especial de la fe. Esto es algo bastante extraño. ¡Fe como un grano de mostaza!