Julian y Becky comparten el testimonio más difícil de su matrimonio: un diagnóstico de cáncer avanzado durante un embarazo inesperado. Enfrentan la pérdida de su bebé y un tratamiento agresivo, pero en medio del dolor, descubren la presencia tangible de Dios. A través de cirugías, quimioterapias y momentos de dolor, su fe los sostiene. Este episodio es un recordatorio poderoso de que, aunque las malas noticias son inevitables, nunca se camina solo en tiempos difíciles. Una historia fuerte pero esperanzadora sobre la fidelidad divina en medio de una tormenta.