Con este panorama frente a nuestros ojos, resulta que la máxima autoridad del Estado, el mismísimo Rey Felipe VI, tiene que renunciar a su comprometida herencia y decide retirar a su padre, el rey emérito Juan Carlos I, la asignación de casi 200.000 euros que recibía de dinero público
Con este panorama frente a nuestros ojos, resulta que la máxima autoridad del Estado, el mismísimo Rey Felipe VI, tiene que renunciar a su comprometida herencia y decide retirar a su padre, el rey emérito Juan Carlos I, la asignación de casi 200.000 euros que recibía de dinero público