Una vida sin propósito no tiene mucho sentido, es vacía e inútil. Debes tener claro lo que deseas, lo que quieres alcanzar, pero no tu solo, encuentra un compañero (a) que te ayude en ese propósito. Pero igual busquen juntos la providencia divina, porque como humanos queremos pensar que tenemos la fuerza propia y nos encontraremos con dificultades que no podremos evitar, sin embargo, Cristo nos sostendrá para lograrlo según su voluntad, si le buscamos presentando nuestra necesidad.
El mayor propósito de vida que debemos tener es llegar al cielo y encontrarnos cara a cara con Jesús.