La historia de Simeón nos da un poderoso testimonio de como la esperanza en Dios es lo que nos da vida. Simeón recibió la promesa de parte de Dios que él mismo iba a ver al Mesías y cuando finalmente sucedió, él le dijo a Dios que su vida ya estaba realizada y estaba satisfecho; ya estaba listo para partir confiadamente. En el momento que tuvo al bebe Jesús en sus brazos, Simeón oró por su vida y lo ungió con el Espíritu Santo. Este era su propósito en la vida, orar y encomendar a Jesús para que su ministerio fuera posible. Simeón lo aceptó y al cumplirlo se sintió realizado.
Alsina 119, San Isidro,
Buenos Aires, Argentina.