Cuando tenemos una actitud de confianza, esto trae mucha gloria a Dios y Él se alegra y se goza.
Una actitud de confianza hace que el corazón de Dios se alegre. Una actitud de desconfianza, lo entristece.
A partir de este día, traigamos a Dios toda necesidad y problema. Creamos que Él está sobre todo, nos ayuda y nos acompaña.
Su promesa es que Él mismo obrará y actuará favorablemente de acuerdo con su voluntad.