El deseo respaldado por la fé no conoce la palabra imposible, sueña y traduce tus sueños en pensamientos organizados; pues hay una diferencia entre desear algo y estar preparado para recibirlo.
El deseo respaldado por la fé no conoce la palabra imposible, sueña y traduce tus sueños en pensamientos organizados; pues hay una diferencia entre desear algo y estar preparado para recibirlo.