Celebrada la Epifanía, también el bautismo de Jesús es una epifanía que nos recuerda, (en la oración y en la vida diaria vivida por amor), que Dios se nos manifiesta diciéndonos también a nosotros: “tú eres mi hijo amado”.
Celebrada la Epifanía, también el bautismo de Jesús es una epifanía que nos recuerda, (en la oración y en la vida diaria vivida por amor), que Dios se nos manifiesta diciéndonos también a nosotros: “tú eres mi hijo amado”.