La sunamita una mujer importante y líder de su pueblo muy respetada pero a su vez con una gran necesidad por un complemento a su vida no tenía hijos pero recibió su hijo en recompensa a su persistencia de no dejar pasar por alto la presencia de Dios en su casa atendiendo a Eliseo con mucha excelencia estos no deja un ejemplo de cómo debe ser la mujer persistente para Dios.