Jess recorra muchos lugares, haciendo milagros y sanidades; aun en pueblos de duro corazn, que no queran escuchar el Evangelio. Una mujer sirofenicia entr a la casa donde estaba Jess y se tir a sus pies, para rogarle que liberte del demonio a su hija; que andaba por las calles. Hoy en el Per hay pueblos que no quieren or el Evangelio: estn en borracheras, drogas y juego.