Los discpulos le piden a Jess que despida a la mujer sirofenicia; que vino a postrarse ante l, gritando por la liberacin de su hija. Jess le dice a la mujer, que el pan es slo para los hijos; no para perrillos. Ella le pide aunque sea las migajas, que caen debajo de la mesa y que toman los perrillos. Jess se sorprende de su fe y humildad: le concede su pedido, al instante.