En los años 80, Rosi llegó a San Pedro de los Milagros con una maleta y un encargo que duraría seis meses. Lo que no sabía es que una noche de fiesta, un hombre bajito y desagradable, y una mansión de estilo oriental a las afueras del pueblo, la pondrían frente a uno de los momentos más peligrosos de su vida. Este es el testimonio de una mujer que escapó, calló por obligación, y décadas después decidió contar lo que pasó detrás de esa puerta.