El Sueño de toda mujer es formar un hogar, vestirnos de novia y recibir a nuestro príncipe. Es parte de nuestro diseño ese deseo en el corazón, aunque algunas veces no llega ese momento, y se toman decisiones apresuradas las cuales tienen consecuencias. Salmo 38:9 nos recuerda que Dios conoce nuestro corazón y nada le pasa por desapercibido. ÈL NO SE EQUIVOCA.