Los cristianos tienen doble ciudadanía. Somos ciudadanos de la tierra pero, más importante aún, también somos ciudadanos del cielo.
Para un estudio más profundo lee:
Apocalipsis 4, 5 y 21
¿Cuál es la actividad principal en la que participan los que habitan en el cielo?
Enumera algunas de las bendiciones del cielo.