Durante mucho tiempo pensé que estaba blindada de amor propio. Hasta que una frase logró hacerme dudar de mí.
En 2025, mientras estaba construyendo nuevas alianzas y enfrentándome a nuevos retos, alguien me dijo:
“Su cerebro es igual de lento que su tartamudez.”
Me quedé callada.
Después llegaron las lágrimas, el miedo, la vergüenza y la ansiedad. Y, sin darme cuenta, volví a creer algo que durante años había trabajado para dejar atrás.
Incluso desaparecí un tiempo de las redes.
Pero también entendí algo: no puedo controlar las palabras con las que otros me miran, pero sí puedo decidir las palabras con las que me miro yo.
En este episodio cuento la historia que nunca había contado y cómo transformé aquella frase en una nueva:
“Mi cerebro es extraordinario, como lo es mi tartamudez.”
Hoy quiero compartirte este pedacito de mi historia para hablar de amor propio, discriminación, ansiedad, perdón y, sobre todo, de aprender a avanzar con carácter sin dejar de entregar amor.
Soy María Lu Torres - @marialutorres
Una tartamuda en público.