Quizá nuestras vidas estén chuecas como una rama vieja; quizá nuestros fracasos nos hacen sentir que estamos viviendo en un plan B, quizá sentimos que hemos arruinado muchas cosas de nuestras vidas.
Pero si le entregamos esa vara chueca ya sea un matrimonio, familia, carrera, amigos, espiritualidad, etc.
Dios se encarga de darnos un propósito eterno cuando le entregamos esa vara chueca en sus Divinas manos.