Un acto de fe es creer que Cristo vino y murió por nosotros; para perdonar nuestros pecados. La Biblia habla de los misterios de Dios, que los ha revelado a sus santos Siervos, a quienes encargó la ministración de su Gracia. Todo creyente debe tener una experiencia personal con Dios: así, ningún ateo o filosofía, le hará dudar de su fe: podrá enfrentar al mismo diablo, sin temor.