Un mormón, dueño de un equipo de NBA, visitó Montevideo, invitó a un grupo de uruguayos a cenar -y un año después- se los llevó a vivir una experiencia inolvidable.
Un mormón, dueño de un equipo de NBA, visitó Montevideo, invitó a un grupo de uruguayos a cenar -y un año después- se los llevó a vivir una experiencia inolvidable.