Lagash, una antigua ciudad que floreció alrededor de los siglos XXVI y el XXII en Mesopotamia fue una luz cultural y arquitectónica del pasado, pero quién diría que casi antes de su debacle definitiva a manos de invasores, tendría un monarca extremadamente adelantado a su época y que con sus reformas, trató de impulsar nuevamente a Lagash hacía éxitos de antaño. Hablamos de Urukagina, visionario, preocupado por el bienestar de las mayorías, impulsor de lo que hoy llamamos derechos.