En uno de los pasajes más famosos del Nuevo Testamento se nos habla del recurso (no renovable) más valioso que Dios nos ha dado: el tiempo. Esto nos hace ver el pasado, el presente y el futuro de otra manera, ya que nos lleva a considerar ciertas preguntas cruciales: ¿En qué cosas estoy invirtiendo mi tiempo? ¿Cuánto tiempo me queda? ¿Es posible rescatar el tiempo perdido? No te pierdas el segundo tema de nuestra serie.