Sus ojos marrón avellana se fijaron en los míos y me sonrío. Mi corazón palpitó cuando me saludó con la cabeza al pasar. Por primera vez en mi vida, me quedé sin palabras. Mis amigos rieron a mi lado y me dieron un ligero codazo, burlándose de mí, y susurraron: "Malik y Jamie sentados en un árbol, B-E-S-A-N-D-O-S-E“.
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