“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida . . . Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Este pasaje trata acerca de la ansiedad, pero en realidad, básicamente, nos enseña acerca de nuestras prioridades. Cuando nos preocupamos, estamos mostrando qué cosas valoramos y cuánto confiamos en que Dios nos cuide. Cuando Dios es nuestra verdadera prioridad, los demás valores ocuparán el lugar correcto en nuestros corazones.