Ser til, ayudar a alguien, beneficiar a alguien de alguna manera; eso es agradable ante Dios. Pero ser til al Seor, es cumplir los planes y propsitos para los cuales nos cre: alabarle, adorarle y arrebatarle las almas al diablo. El vaso de honra es til en la Obra de Dios: llamado como verdadero soldado, sin enredos en otras cosas para pelear la batalla con justicia y verdad.