17° Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo A
Mt 13,44-52
13,44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
13,45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
13,46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
13,47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
13,48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
13,49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
13,50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
13,51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.
13,52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».