Por haber dejado de adorar a Dios como corresponde y comenzar a adorar a imágenes diferentes, Dios entrega a los idólatras; a la inmundicia. Porque los que adoran a las imágenes de criaturas; adoran y le rinden culto a los demonios: están bajo maldición. Dios está buscando verdaderos adoradores, que le adoren como está escrito en la Biblia: en espíritu y en verdad, sin imágenes.