Incluso en los momentos de mayor apremio, cuando las instituciones más avanzadas se quedan sin argumentos, existen ángeles dispuestos a seguir ayudando.
Para Lucrecia González Rivas la vocación le viene de cuna pues con la ayuda de su mamá vio cristalizada la idea de su padre de poder servir a los niños con discapacidad que se han quedado sin opciones.
Graduada de psicología, con doce años de experiencia en la atención especializada de niños con discapacidad severa, Lucky es un alma solidaria y dedicada que tiene prohibido rendirse