Se siente joven, aunque por la dinámica de los tiempos, quisiera tener menos años que sus 70 y pico para disfrutar más del kirchnerismo que lo indemniza de anteriores desasosiegos. Autor de obras como Sucesos argentinos, Los Muertos, El final de la calle, Gutiérrez a secas, varias de ellas premiadas. Se fue a España en 1973 y no volvió hasta 1984 por la dictadura. Allá alumbró el Libro de todos los engaños, en Barcelona, y Siroco, en Canarias. Es miembro de Carta Abierta y lucha, desde la SADE, por una ley sobre derechos del escritor a una jubilación.