En este capítulo de Víctimas del Misterio se trata el caso de Ana María Martos, desde su extraña desaparición hasta el intento por esclarecer los fatídicos hechos que se dieron de su hallazgo y posterior investigación. Una vidente taimada y perfiladora de descuideros que ejercía en la rambla, un empresario supersticioso con un terreno y el hijo estafador de la tarotista, formaban el triángulo de tan oscuro crimen que nos arrebató a Ana María, y que aun a día de hoy, parece que la justicia aun no ha completado.