Obligado a exiliarse en el 75 por la Triple A, que intentó secuestrarlo, este médico pediatra se trasladó a Venezuela y luego a Nueva York donde se diplomó en Bioética y Humanidades Médicas. Es Magister en Genética Humana, un conocimiento que aplicó a la justicia y a los derechos humanos. Él y su equipo desarrollaron el índice de abuelidad que determina la filiación entre nietos y abuelas, prescindiendo de las muestras de los padres, desaparecidos por la dictadura cívico militar. Sus múltiples ocupaciones, entre las que se incluye la docencia universitaria, están regidas por su lucha contra la inequidad social.