Por medio de Jesús quien nos amó, tenemos una victoria absoluta y no habrá nada que nos pueda arrebatar ni quitar la victoria y mucho menos que nos pueda separar de su amor.
Por medio de Jesús quien nos amó, tenemos una victoria absoluta y no habrá nada que nos pueda arrebatar ni quitar la victoria y mucho menos que nos pueda separar de su amor.