En la historia de la Iglesia siempre surgen hombres y mujeres que ahondan en la auténtica espiritualidad cristiana ofreciéndonos una nueva forma de seguimiento radical a Cristo. Estos fundadores, San Juan de Mata y San Juan de la Cruz, muestran diversos caminos de una misma pasión que es la de seguir de cerca a Cristo. Hemos de agradecer al Espíritu su tarea y su impulso para el bien de la Iglesia, estos hombres y mujeres son instrumentos de su acción entre nosotros.