Armando Rangel conduce un análisis junto con sus invitados los biólogos Reyna Gil y Rubén Borau llevándonos a reflexionar acerca de que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades que muchas veces no están planeadas adecuadamente y cuya infraestructura y servicios pueden colapsar, por lo que lograr que nuestras ciudades sean más seguras es un reto ineludible.
A lo largo de la historia, los desastres han perturbado la vida en las ciudades. El clima extremo y cambiante, los terremotos y las emergencias provocadas por las amenazas inducidas por el hombre cada vez más están ejerciendo presión en la población y en la prosperidad de las ciudades.
Las ciudades y puertos de todo el mundo se encuentran en riesgo ante desastres naturales. Las zonas urbanas tienen complejos sistemas de servicios interconectados que contribuyen al aumento de probabilidades de riesgo. Estos problemas pueden disminuirse o incluso evitarse con la ayuda de políticas públicas que permitan que las ciudades sean más habitables y resistentes a los desastres naturales.