La idea básica en este trabajo es fortalecer las comunidades, los grupos humanos, a través de un proceso comunitario, autogestionario, que resuelva, por un lado, un problema social básico ( en este caso la vivienda) y, al mismo tiempo, promueva un crecimiento político-social del grupo y de los individuos.
Ese proceso tiene que ser integral y completo, comenzando por elegir el terreno, pasando por la discusión del proyecto urbanístico y arquitectónico, la construcción de las unidades habitacionales y equipamientos comunitarios por ayuda mutua y continuando por la organización para la convivencia de las familias y las propuestas permanentes para mejorar la calidad de vida y la condición social de las personas.
En una cooperativa habitacional o asociación de construcción comunitaria, se piensa juntos, se discute juntos y, fundamentalmente, se trabaja juntos para conseguir un objetivo común para el grupo y para cada una de las familias.