Hoy en el Cristianismo, hay mucho negocio: es todo comercio, vanidad y velas para prenderlas a los santos. María, la madre de Jesús, todos los santos y los profetas, que murieron sirviendo al Señor, están en el resplandor de la gloria de Dios; donde hay más luz, que la luz del sol: no hay que prenderles velas. Las velas son un gran negocio, para practicar la idolatría y brujería.