La mujer debe ser respetada y contar con el apoyo de las autoridades; si es necesario. La mujer cristiana vive en Santidad y debe ser: prudente, sencilla, sujeta a su marido, casta, respetuosa de las autoridades, con un atavío interno: de acuerdo a la Palabra de Dios. Además no debe cortarse el cabello y debe vestir con pudor y modestia: su adorno suficiente son sus buenas obras.