No es justo angustiarse con las propias culpas, pero tampoco es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de los demás no son tuyos. Y si no son tuyos, no deben de incomodarnos …
Así pues debes de ejercitar , la virtud de rechazar todo lo malo que viene de otros y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.