
Sign up to save your podcasts
Or


Hay un momento muy concreto en el que algo empieza a chirriar.No es una crisis, no es un drama, no es que estés mal.
Es ese pensamiento tonto que aparece cuando nadie te ve y que intentas quitarte de encima rápido, como si molestara.
Algo tipo:—Oye… ¿y si todo esto que sé sirve para algo más que para cumplir horarios?
Porque claro, tú cumples. Cumples bien y levas años cumpliendo.
Pero cumplir no es lo mismo que vivir de lo que ya sabes.
Y aquí viene lo incómodo:no es que no tengas experiencia suficiente, es que la has normalizado tanto que ya no la ves. La usas todos los días, la aplicas, resuelves problemas, ayudas, sacas trabajo adelante y al día siguiente vuelta a empezar, como si ayer no hubiera pasado nada.
Eso cansa, no de golpe, pero cansa.
En este post no te voy a prometer libertad financiera ni coches raros. Tampoco te voy a decir que dejes tu trabajo mañana, eso es humo y tú ya hueles el humo a kilómetros.
Lo que sí voy a hacer es hablarte claro, como hablaría contigo tomando algo, y enseñarte por qué vivir de lo que ya sabes no va de valentía ni de talento, sino de dejar de esconderte detrás de lo cómodo.
Si alguna vez has pensado que tu experiencia vale más que tu puesto, sigue leyendo.Y si aún no lo has pensado, probablemente este texto te incomode un poco.
Y eso, sinceramente, es buena señal.
Durante muchos años hiciste lo que tocaba, no porque fueras tonto, ni conformista, ni poco ambicioso, sino porque era lo único que conocías.
Tus padres hicieron lo mismo, sus padres también:
* Trabajar
* cumplir
* Aguantar
* Cobrar un sueldo y repetir.
Y ojo, no lo hicieron mal, lo hicieron con la mejor intención del mundo, querían seguridad para ti, querían que no pasaras apuros, querían que tuvieras una vida “normal”.
El problema es que esa normalidad nunca se cuestionó.
Entrar a una hora.Salir cuando toca.Vacaciones cuando te dejan.Fiestas cuando el calendario lo permite.
Y como eso ha sido así toda la vida, nunca te has parado a pensar si era la única forma de vivir o simplemente la única que te enseñaron.
No estás mal, no odias tu trabajo y no te consideras esclavo.
Pero dependes:
* Dependes de un sueldo.
* Dependes de un horario.
* Dependes de que otros decidan por ti
Y esos otros deciden pro ti cosas tan básicas como cuándo paras, cuándo descansas o cuándo puedes permitirte bajar el ritmo.
Y eso, aunque no duela de golpe, pesa. Pesa con los años, pesa cuando miras atrás, pesa cuando te das cuenta de que sabes hacer muchas cosas, pero solo las usas dentro de un mismo carril.
Aquí es donde entra algo que antes no existía.
Internet.
Cuando tú empezaste a trabajar, internet no estaba ahí, o puede que ya estuviera, pero no servía para esto.
No había opción de enseñar a otros a distancia, no había forma sencilla de compartir lo que sabías, no existía un mercado global al alcance de cualquiera con un ordenador y conexión.
Hoy sí.
Y esta es la parte que mucha gente no ve, y no la ve porque sigue mirando la vida con las gafas de hace treinta años.
* Internet no es tecnología.
* Internet no es informática.
* Internet no es ser joven ni listo.
Internet es un mercado.
Un mercado enorme, lleno de personas que quieren aprender cosas concretas, cosas prácticas, cosas reales, cosas que tú haces fácil, casi sin pensar, pero que otros no saben hacer ni por dónde empezar.
Aquí suele aparecer el primer bloqueo:—Ya, pero yo no soy experto.
Mentira.
Eres experto en lo que llevas años haciendo, en lo que otros te preguntan, en lo que te sale solo, en lo que te resulta fácil porque lo has repetido mil veces.
Y aquí va otra verdad incómoda:
Lo que a ti te parece fácil, para otros es complicado por eso pagarían por aprenderlo. No para copiarte la vida, no para ser como tú, sino para ahorrar tiempo, errores y frustración.
Gracias a internet, hoy puedes enseñar eso sin estar delante. Puedes hacerlo desde casa, a tu ritmo, poco a poco, sin dejar tu trabajo, sin jugar a emprendedor, sin vender humo.
No se trata de inventar nada nuevo.Se trata de empaquetar lo que ya sabes.
* Explicarlo bien.
* Ordenarlo.
* Ponerlo al servicio de otros.
Y aquí aparece el miedo, claro. Miedo a la tecnología, miedo a no saber, miedo a hacer el ridículo, miedo a pensar que esto no es para ti.
Pero déjame decirte algo claro:
No tienes que aprender tecnología, tienes que aprender a usarla, igual que aprendiste a usar una fotocopiadora, un coche o un móvil, sin saber cómo funciona por dentro.
La tecnología no es el problema. El problema es seguir creyendo que solo hay una forma de vivir.
* No te hablo de dejar tu trabajo mañana.
* No te hablo de jugarte nada.
* No te hablo de promesas raras.
Te hablo de abrir opciones.
Porque cuando dependes solo de un sueldo, no eliges, estás cumpliendo.
Y cuando empiezas a construir algo paralelo, aunque sea pequeño, aunque sea lento, empiezas a pensar distinto.
Empiezas a decidir.Empiezas a ver posibilidades.Empiezas a darte cuenta de que tu experiencia vale más de lo que creías.
Hay gente que nunca dará este paso, no porque no pueda, sino porque prefiere no cuestionarse nada. Y está bien, cada uno vive como quiere.
Pero si tú has llegado hasta aquí, leyendo esto, quizá sea porque algo dentro de ti ya no encaja del todo.
Y no pasa nada.No es tarde.No tienes que demostrar nada a nadie.
Solo tienes que dejar de esconder lo que ya sabes.
Como suelo decir, y hoy sí toca decirlo aquí, tu experiencia vale más que tu puesto. No porque lo diga yo, sino porque hay personas ahí fuera que estarían encantadas de aprender de ti, aunque estén a miles de kilómetros.
Internet hace posible eso.Antes no.Ahora sí.
Si después de leer esto tienes la sensación de que todo encaja, pero no sabes por dónde empezar, no te líes más: no hace falta tenerlo todo claro para dar el primer paso.
Si quieres hablarlo conmigo, lo haces fácil.
Entra en emarketersocial.info/calendario, reserva una charla, te escucho, lo miro con calma contigo, sin prisas, sin venderte nada y sin postureo.
No te prometo una vida distinta.Pero sí la posibilidad de dejar de vivir solo la que te enseñaron.
¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerS
ocial
By La inspiración que necesitas hoy - Por Toni Herrera 🎩Hay un momento muy concreto en el que algo empieza a chirriar.No es una crisis, no es un drama, no es que estés mal.
Es ese pensamiento tonto que aparece cuando nadie te ve y que intentas quitarte de encima rápido, como si molestara.
Algo tipo:—Oye… ¿y si todo esto que sé sirve para algo más que para cumplir horarios?
Porque claro, tú cumples. Cumples bien y levas años cumpliendo.
Pero cumplir no es lo mismo que vivir de lo que ya sabes.
Y aquí viene lo incómodo:no es que no tengas experiencia suficiente, es que la has normalizado tanto que ya no la ves. La usas todos los días, la aplicas, resuelves problemas, ayudas, sacas trabajo adelante y al día siguiente vuelta a empezar, como si ayer no hubiera pasado nada.
Eso cansa, no de golpe, pero cansa.
En este post no te voy a prometer libertad financiera ni coches raros. Tampoco te voy a decir que dejes tu trabajo mañana, eso es humo y tú ya hueles el humo a kilómetros.
Lo que sí voy a hacer es hablarte claro, como hablaría contigo tomando algo, y enseñarte por qué vivir de lo que ya sabes no va de valentía ni de talento, sino de dejar de esconderte detrás de lo cómodo.
Si alguna vez has pensado que tu experiencia vale más que tu puesto, sigue leyendo.Y si aún no lo has pensado, probablemente este texto te incomode un poco.
Y eso, sinceramente, es buena señal.
Durante muchos años hiciste lo que tocaba, no porque fueras tonto, ni conformista, ni poco ambicioso, sino porque era lo único que conocías.
Tus padres hicieron lo mismo, sus padres también:
* Trabajar
* cumplir
* Aguantar
* Cobrar un sueldo y repetir.
Y ojo, no lo hicieron mal, lo hicieron con la mejor intención del mundo, querían seguridad para ti, querían que no pasaras apuros, querían que tuvieras una vida “normal”.
El problema es que esa normalidad nunca se cuestionó.
Entrar a una hora.Salir cuando toca.Vacaciones cuando te dejan.Fiestas cuando el calendario lo permite.
Y como eso ha sido así toda la vida, nunca te has parado a pensar si era la única forma de vivir o simplemente la única que te enseñaron.
No estás mal, no odias tu trabajo y no te consideras esclavo.
Pero dependes:
* Dependes de un sueldo.
* Dependes de un horario.
* Dependes de que otros decidan por ti
Y esos otros deciden pro ti cosas tan básicas como cuándo paras, cuándo descansas o cuándo puedes permitirte bajar el ritmo.
Y eso, aunque no duela de golpe, pesa. Pesa con los años, pesa cuando miras atrás, pesa cuando te das cuenta de que sabes hacer muchas cosas, pero solo las usas dentro de un mismo carril.
Aquí es donde entra algo que antes no existía.
Internet.
Cuando tú empezaste a trabajar, internet no estaba ahí, o puede que ya estuviera, pero no servía para esto.
No había opción de enseñar a otros a distancia, no había forma sencilla de compartir lo que sabías, no existía un mercado global al alcance de cualquiera con un ordenador y conexión.
Hoy sí.
Y esta es la parte que mucha gente no ve, y no la ve porque sigue mirando la vida con las gafas de hace treinta años.
* Internet no es tecnología.
* Internet no es informática.
* Internet no es ser joven ni listo.
Internet es un mercado.
Un mercado enorme, lleno de personas que quieren aprender cosas concretas, cosas prácticas, cosas reales, cosas que tú haces fácil, casi sin pensar, pero que otros no saben hacer ni por dónde empezar.
Aquí suele aparecer el primer bloqueo:—Ya, pero yo no soy experto.
Mentira.
Eres experto en lo que llevas años haciendo, en lo que otros te preguntan, en lo que te sale solo, en lo que te resulta fácil porque lo has repetido mil veces.
Y aquí va otra verdad incómoda:
Lo que a ti te parece fácil, para otros es complicado por eso pagarían por aprenderlo. No para copiarte la vida, no para ser como tú, sino para ahorrar tiempo, errores y frustración.
Gracias a internet, hoy puedes enseñar eso sin estar delante. Puedes hacerlo desde casa, a tu ritmo, poco a poco, sin dejar tu trabajo, sin jugar a emprendedor, sin vender humo.
No se trata de inventar nada nuevo.Se trata de empaquetar lo que ya sabes.
* Explicarlo bien.
* Ordenarlo.
* Ponerlo al servicio de otros.
Y aquí aparece el miedo, claro. Miedo a la tecnología, miedo a no saber, miedo a hacer el ridículo, miedo a pensar que esto no es para ti.
Pero déjame decirte algo claro:
No tienes que aprender tecnología, tienes que aprender a usarla, igual que aprendiste a usar una fotocopiadora, un coche o un móvil, sin saber cómo funciona por dentro.
La tecnología no es el problema. El problema es seguir creyendo que solo hay una forma de vivir.
* No te hablo de dejar tu trabajo mañana.
* No te hablo de jugarte nada.
* No te hablo de promesas raras.
Te hablo de abrir opciones.
Porque cuando dependes solo de un sueldo, no eliges, estás cumpliendo.
Y cuando empiezas a construir algo paralelo, aunque sea pequeño, aunque sea lento, empiezas a pensar distinto.
Empiezas a decidir.Empiezas a ver posibilidades.Empiezas a darte cuenta de que tu experiencia vale más de lo que creías.
Hay gente que nunca dará este paso, no porque no pueda, sino porque prefiere no cuestionarse nada. Y está bien, cada uno vive como quiere.
Pero si tú has llegado hasta aquí, leyendo esto, quizá sea porque algo dentro de ti ya no encaja del todo.
Y no pasa nada.No es tarde.No tienes que demostrar nada a nadie.
Solo tienes que dejar de esconder lo que ya sabes.
Como suelo decir, y hoy sí toca decirlo aquí, tu experiencia vale más que tu puesto. No porque lo diga yo, sino porque hay personas ahí fuera que estarían encantadas de aprender de ti, aunque estén a miles de kilómetros.
Internet hace posible eso.Antes no.Ahora sí.
Si después de leer esto tienes la sensación de que todo encaja, pero no sabes por dónde empezar, no te líes más: no hace falta tenerlo todo claro para dar el primer paso.
Si quieres hablarlo conmigo, lo haces fácil.
Entra en emarketersocial.info/calendario, reserva una charla, te escucho, lo miro con calma contigo, sin prisas, sin venderte nada y sin postureo.
No te prometo una vida distinta.Pero sí la posibilidad de dejar de vivir solo la que te enseñaron.
¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerS
ocial