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Justamente hace cinco años fue mi último vuelo como piloto profesional y estaba por partir a Monterrey a hacer dos meses de experiencia en nuestro seminario. Para ese momento ya había renunciado a mi trabajo, lo había dejado todo practicamente, lo había dejado todo pero tenía todo, tenía a Dios y en realidad no sabía a donde iría pero estaba seguro que volando la vida de la mano de Jesús, mi capitán y volando con los vientos a favor en mi vida, todo iría bien y llegaría a buen destino; todo consiste en ser dóciles a el Espíritu Santo que sopla donde quiere y no sabes de donde viene ni a donde va, como los aviones que tratan de volar a favor del viento con los vientos de cola o tailwinds, tenemos que volar la vida a favor de los vientos del Espíritu Santo y no en contra. La vida es más sencilla, cuando seguimos y hacemos la voluntad de Dios.
By Alexis Ortiz, L.C.Justamente hace cinco años fue mi último vuelo como piloto profesional y estaba por partir a Monterrey a hacer dos meses de experiencia en nuestro seminario. Para ese momento ya había renunciado a mi trabajo, lo había dejado todo practicamente, lo había dejado todo pero tenía todo, tenía a Dios y en realidad no sabía a donde iría pero estaba seguro que volando la vida de la mano de Jesús, mi capitán y volando con los vientos a favor en mi vida, todo iría bien y llegaría a buen destino; todo consiste en ser dóciles a el Espíritu Santo que sopla donde quiere y no sabes de donde viene ni a donde va, como los aviones que tratan de volar a favor del viento con los vientos de cola o tailwinds, tenemos que volar la vida a favor de los vientos del Espíritu Santo y no en contra. La vida es más sencilla, cuando seguimos y hacemos la voluntad de Dios.