Para quienes carecen de visión, la vida puede presentárseles un tanto difícil, aunque con voluntad y esfuerzo pueden superarse las limitaciones y cumplir los sueños.
Tal es el caso de María Ramos Hernández, quien quedó ciega a sus 33 años.
Para quienes carecen de visión, la vida puede presentárseles un tanto difícil, aunque con voluntad y esfuerzo pueden superarse las limitaciones y cumplir los sueños.
Tal es el caso de María Ramos Hernández, quien quedó ciega a sus 33 años.