Dios escondió su rostro de la casa de Jacob, porque pecaron: pisotearon sus mandamientos. Pero siempre que se ha corrompido la gente, ha surgido también un remanente fiel. No se debe ignorar la Palabra de Dios: para tomar decisiones, debemos acudir sólo a Él. Cuando el cristiano necesita solucionar un problema, debe dirigirse al Padre, en el nombre de Jesucristo; y será atendido.