Los partidos políticos son un instrumento y no un fin en sí mismos. Si cometemos el error de rendirnos a su tendencia a autoprotegerse y perpetuarse, nos traicionamos.
Los partidos políticos son un instrumento y no un fin en sí mismos. Si cometemos el error de rendirnos a su tendencia a autoprotegerse y perpetuarse, nos traicionamos.