El amor de Dios por nosotros es como el amor del padre hacia el hijo pródigo. Dios nos ama pase lo que pase. Él nunca deja de amarnos con un amor irrevocable, firme, eterno, loco y convincente. Él ama a todos y cada uno de nosotros. No le importan nuestras decisiones pasadas ni las cosas que hicimos o no hicimos. Él solo quiere que nos acerquemos a Él para poder acercarse a nosotros. Todo lo que el hijo pródigo tenía que hacer era volver a casa, y Él quiere que hagamos lo mismo. Hoy Dios te dice: Vuelve a Casa.