La alegría viene de Dios, sin dudas. Dejémonos renovar por la sonrisa de su rostro por nosotros, confiando en la intercesión de la Virgen que nos dice: "¿Acaso no estoy aquí, que soy tu madre?"
La alegría viene de Dios, sin dudas. Dejémonos renovar por la sonrisa de su rostro por nosotros, confiando en la intercesión de la Virgen que nos dice: "¿Acaso no estoy aquí, que soy tu madre?"