¡Beep-beep!,¡miau!¡crash!,¡pio!,¡pum! La contaminación auditiva nos impacta por igual. Ya seas un ave avisando la presencia de un depredador, un mono tratando de socializar, una rana buscando pareja, una persona aturdida por la música, o despertada inesperadamente por la obra en construcción; todos estamos expuestos al estruendo y molestia de los ruidos.