Nada puede librarnos de sufrir aflicciones y lidiar con adversidades en nuestro paso por esta vida. La muerte es una de ellas. Sin embargo, en los tiempos más difíciles y dolorosos, Jesús sigue viniendo a nuestro encuentro, y nos da la fuerza para atravesar las tormentas. Él promete ser la solución a nuestros problemas más desafiantes.