En Cienfuegos –al igual que en toda Cuba-, se puede ver y sentir un gran palpitar, escuelas remozadas y limpias, lista la base material de estudio y maestros y profesores prestos a impartir conocimientos y sabiduría, pero lo más grato es ver el ir y venir de niños (de las manos sus padres) y jóvenes con sus uniformes nuevos y la sonrisa a flor de labios. No por repetido cada año, resulta menos emocionante el comienzo del nuevo curso escolar en la Perla del Sur. (Gretta)