Hitler lo expuso de una manera muy elocuente en marzo de 1933, con motivo de la puesta en servicio de los primeros campos de Oranienburg y Dachau: «La brutalidad inspira respeto. Las masas tienen necesidad de que alguien les infunda miedo y las convierta en temblorosas y sometidas. El terror es un arma letal para acabar con el hombre. Quién es ese Hitler en tu vida, ese nazi que infunde miedo o inseguridad? Tu eres una persona que tiene fortaleza dentro de ti y puedes levantarte y construir lo que tú quieres. Sí se puede.