”¡Yo soy Barrabás!” es una prédica intensa y confrontadora que te pone cara a cara con la gracia inmerecida. Te recuerda que tú eras el culpable… y aún así, Jesús tomó tu lugar. Cruda, poderosa y profundamente liberadora. Una revelación que no deja indiferente: todos somos Barrabás, y aun así, fuimos elegidos para vivir.