Amar puede ser parecido a fluir como un río y el agua es una buena metáfora para definir esa práctica; a veces calmada y serena, y veces con una tempestad necesaria para limpiar lo que llevamos dentro. Analú Laferal nos muestra que en algunos casos el mayor activismo que podemos hacer se encuentra en el acto revolucionario de amar mucho.